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Débil: Término por el cual se indica que un vino tiene poco carácter como consecuencia de su bajo nivel de alcohol o fruta. Decantación: Proceso por el cual se eliminan las borras o impurezas que pueda tener el vino, generalmente localizadas en el fondo de la botella. La operación consiste en pasar el contenido (trasvase) de esa botella a un recipiente limpio. Usualmente las impurezas tienen un gran contenido de taninos. Este procedimiento puede ser realizado en cualquier tipo de vino, pero necesariamente debe hacerse en aquellos que tienen un período de guarda en botella superior a los veinte años. Decrépito: Suele calificarse así al vino viejo que ha perdido sus características frutadas debido al paso del tiempo. De cuerpo: Con fuerza y carácter bien vinoso y sabor agradable. De gran vigor: Bien equilibrado, armónico y robusto. Dejo: Matiz característico en el gusto de un vino. Delicado: Suave y ligero; pastosidad; olores y aromas de boca finos y suaves. Del terruño: Característico de una región o de un viñedo. Denso: Vino con excesivo cuerpo debido al exceso de alcohol y extractos. Desabrido: Vino con sabor apagado. Descube: Consiste en la separación de los hollejos y otras partículas sólidas al finalizar la fermentación de los vinos tintos. Se califica como dulces a los vinos que contienen un alto nivel de azúcares, normalmente superior a los 50 gramos por litro. Desfangado: Procedimiento por el cual se separan las borras o impurezas que pueda tener el mosto. Desvaído: Calificación que se aplica a los vinos con un exceso de oxígeno. Diluido: Se denomina así al vino con poco nivel de alcohol y acidez, lo que lo hace aparecer como aguado. Distinguido: Diferente, con características muy particulares. Dorado: Color de los vinos que si vira hacia el amarillo indica que se trata de vinos dulces y generosos y que si muestra una tonalidad verdosa marca que estamos en presencia de blancos secos y jóvenes. Duela: Se llama así a cada una de las tablas curvas que forman las paredes de las cubas, barriles y toneles donde se guardan los vinos para su envejecimiento. Dulce: Se califica así a los vinos que contienen un alto nivel de azúcares, normalmente superior a los 50 gramos por litro. Básicamente existen dos tipos de dulzor, el que surge de las uvas y el implícito, en el primer caso el tiempo va convirtiendo a esos vinos en secos, mientras que los segundos se mantienen a pesar del envejecimiento que tengan. Duro: Se llama así al vino con predominio de tanino y acidez, son vinos poco acabados y en los tintos son los jóvenes que necesitan un cierto grado de crianza. En general la dureza del vino suele desaparecer con el paso del tiempo. |
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